Querido Fernando:
Por la Prensa y otros medios supimos que tu eras
el autor y creador de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora
de Caná en Pozuelo de Alarcón (Madrid), de la que
hoy no sin razón se la conoce como la "Catedral de Pozuelo".
Días de atrás fuimos mi esposa y
yo a conocerla y a sacar nuestro propio juicio personal. Nos gustó
mucho ya que consigues armonizar; tanto la belleza externa como
interna, funcionalidad, luminosidad interna y originalidad. Reunir
todas estas características y hacerlas compatibles no es
nada fácil, por lo que podríamos
decir que tu trabajo se ha convertido en una Obra Artística
por lo que te damos nuestra más sincera enhorabuena por ésta
nueva criatura tuya.
También hemos sabido que todo no ha sido
camino de rosas, que en la fase final han surgido complicaciones
incomprensibles que hasta ahora no se han resuelto, pues te apartaron
de la dirección de obras que tan personales son sin razón
alguna que lo justifique. Lamentamos todavía más
que el causante de todas estas sin razones (quizá por motivos
personales, no propios en un sacerdote) sea tu sobrino carnal Párroco
de esta Iglesia, causándote daños económicos
y morales, y en donde tú has puesto muchas horas de trabajo
y más cariño todavía. En esta posición
absurda los perjudicados sois: tú, el Párroco y la
Jerarquía Eclesiástica la que no dudo de que sabrá
reaccionar poniendo sus coses en el sitio justo y donde corresponde.
Fernando Recibe de nuevo mi enhorabuena por esta
obra que tanto gusta y aceptación ha tenido, y recibe esta
carta como nuestro apoyo moral para que pronto se solucionen éstas
complicaciones surgidas.
Un fuerte abrazo.
Firmado: Faustino Cabeza y Helga Boeddinghaus.