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Hoy se cumplen 4 años de
la infamia más vomitiva padecida a lo largo de los 44 años
de profesión del arquitecto de Santa María de Caná.
Hechos posteriores probaron sobradamente
las "profecías" de TODAS las personas que por escrito
anunciaron las consecuencias de los errores infamantes que provocaría
exclusivamente el párroco Jesús Higueras Esteban.
A sus engañados nunca los
consideró el arquitecto culpables; sólo creyentes
en las mentiras primero y calumnias después, que por mantener
su venganza llegó a convertir el párroco en perjurios
durante las preguntas que le hizo el Sr. Juez, Don Luis Aurelio
González Martín, en el primer juicio contra el párroco
y sus terroristas Cabrera, Nordiz y Sierra. Al final del juicio,
y tras perjurar estos tres, el arquitecto les retiró la denuncia
por quedar ya constancia de ella y por ser los 3 más ciegos
y engañados. El juicio se celebró el día 16
de Octubre de 2001, en el Juzgado de Instrucción número
3 de Majadahonda (Madrid). Fue algo ridículo, falso y tristemente
divertido.
Por su venganza mantenida, y a falta
de argumentos de peso, el párroco llegó a perjurar
como razón inapelable que quería y admiraba al arquitecto
PERO que SOLO se limitó a obedecer a "sus
superiores". Vomitivamente falso. Los superiores y demás
gentes trataron inútilmente de evitar el disparate.
Anteriormente, ante consejos y ruegos
de gentes que, desde el principio de la expulsión, trataron
de evitar este gran error mantenido por el párroco, debido
a su soberbia, llegó a afirmar, también como argumento
inapelable, que llegar a un acuerdo con el arquitecto era su intención
pero que "la superioridad se lo impedía por haberlo
apartado a él de las obras", cosa evidentemente
falsa también.
En definitiva, ha puesto a Su Eminencia
en público como responsable de un conflicto estrictamente
personal, que sigue y seguirá, encareciendo, retrasando y
destruyendo lo proyectado por el autor, causando un terrible daño
a la credibilidad de la Iglesia y un grave desprestigio a la misma,
como institución de carácter cultural, entre arquitectos
y gentes éticas no engañadas.
A Su Eminencia, Rouco Varela, se
enviaron, con acuse de recibo, 59 cartas abiertas del arquitecto
y de otras personas sobradamente conocidas, sin que haya contestado
una sola, al parecer, obligado por una legislación canóniga
que exige encubrir y perdonar los delitos del clero despreciando
a sus víctimas como los muchos aparecidos últimamente
en la prensa contra el canónigo y juez de la curia del Arzobispado
de Madrid, José Martín de la Peña, procesado
en auto de fecha 24 de Mayo de 1.999, en el Juzgado de Instrucción
número 27 de Madrid, cuya indemnización reaclamada
a este juez de la curia es de 3 millones de Euros(500 millones de
Ptas.), por sus actuaciones dentro de instalaciones eclesiales como
lo es el propio Tribunal Eclesiástico Madrileño. Hoy
está en libertad provisional, bajo fianza de 60.101 Euros
(10 millones de Ptas.).
Otros muchos delitos que tuvo que
ocultar Su Eminencia, figuran demostrados en las páginas
298 a 310 del último gran libro sobre la pederastia y otros
delitos, que los buenos católicos deben conocer y denunciar,
para mejorar la sociedad o cualquier religión encubridora.
¿CÓMO VA SU EMINENCIA A CONTESTAR CARTAS COMO LAS NUESTRAS?.
Él sabe que es un problema personal y familiar y se lava
las manos. (LAS CARTAS A SU EMINENCIA FORMAN EL TOMO XVI DE LA CATEDRAL
DE POZUELO, CRÓNICA DE UNA GESTACIÓN ABORTADA POR
SU PÁRROCO).
Próximamente surgirán
nuevos juicios públicos, derivados del incumplimiento
contractual de contrato por parte del párroco, como representante
del Arzobispado en la contratación de servicios, como consecuencia
de una resolución unilateral del mismo, que conocéis
y que es contraria a Derecho. DEL IMPAGO DE HONORARIOS
PARA UTILIZARLOS
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