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Eminencia:
Me dirijo de nuevo a Su Eminencia para exponerle
una vez más mi sincero deseo de que el contencioso originado
en torno a la terminación de las obras de construcción
del complejo parroquial de Santa María de Caná, en
Pozuelo de Alarcón, pueda resolverse de forma amistosa, evitando
tanto los escándalos públicos que inevitablemente
han surgido, como las reclamaciones judiciales que se encuentran
en marcha, y sobre las que manifiesto mi entera disponibilidad a
retirarlas, atendiendo a lo que mi labor profesional y mi dignidad
personal se merecen.
Es duro tener que acusar a un sacerdote, y a un
sobrino carnal, de mentiroso. Pero por desgracia esta acusación
vertida sobre mi sobrino y párroco D. Jesús Higueras
Esteban, se fundamenta sobradamente en el testimonio de numerosas
personas de sobrada solvencia moral y práctica católica,
además de numerosos documentos que lo prueban.
En efecto, estas personas, cuya identidad es conocida
sin duda por Su Eminencia en algunos casos, y en otros estarían
dispuestos a manifestar públicamente su testimonio, se dirigieron
en varias ocasiones a mi sobrino y párroco, con consejos
y argumentos encaminados a sacarle de su errónea y prepotente
actitud (fruto de una desmedida soberbia poco compatible con los
ideales cristianos que él mismo predica desde el altar),
y permitir que el Arquitecto autor de tan personalísimo proyecto
fuese quien terminase su obra. Obviando argumentos relativos a supuestos
encarecimientos de las mismas, que la realidad de los hechos ha
demostrado eran falsos, y escondían a modo de pretexto un
lamentable caso de pura y simple venganza personal hacia su tío
por problemas de celos personales (de nuevo nos encontramos ante
el terrible pecado de soberbia acompañado esta vez del de
la envida).
Ante estos requerimientos, y ante la falta de
argumentos de peso, mi sobrino y párroco llegó a afirmar
como argumento inapelable que llegar a un acuerdo conmigo era su
intención, pero que "la superioridad se lo impedía
por haberlo apartado a él de las obras".
En definitiva, ha puesto a Su Eminencia, en
público, como responsable de un conflicto de índole
estrictamente personal, y que está causando un terrible daño
a la credibilidad de la Iglesia como institución entre los
feligreses de la parroquia y un grave desprestigio de la misma como
institución de carácter cultural, entre numerosos
arquitectos; ha dado lugar ya a dos reclamaciones en jurisdicción
Contencioso-Administrativa contra la ilegal sustitución del
Arquitecto director de las obras, y se encuentran en preparación
por mis Abogados las actuaciones judiciales derivadas del incumplimiento
contractual por parte del párroco como representante de ese
Arzobispado en la contratación de mis servicios (como consecuencia
de una resolución unilateral del contrato contraria a Derecho);
el impago de unos honorarios debidamente acreditados en su cuantía
con arreglo a las normas del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid;
así como la realización de numerosas obras en el conjunto
parroquial, sin Licencia Municipal, sin proyecto, sin dirección
facultativa, modificando sustancialmente aspectos funcionales y
estéticos fundamentales del proyecto original, y por lo tanto
de la Licencia de Obras concedida en su día por el Ayuntamiento
de Pozuelo, cambiando usos, introduciendo muros no previstos, eliminando
imprescindibles salidas de emergencia en fachada naciente y rampa
de poca pendiente con 4 metros de anchura desde las terrazas norte
a la Avda. de Europa, rompiendo, en cambio, las escaleras con rampa
para minusválidos que ya estaba prevista en otra parte, y
que no cumplen en su actual configuración con la normativa
legal aplicable, etc., etc. Incurriendo en vulneración de
lo dispuesto en la Ley de Propiedad Intelectual. Hasta llegar al
estado actual de uso de instalaciones y viviendas que carecen de
la preceptiva Licencia Municipal de Primera Ocupación. Licencia
que presumiblemente no podrán obtener en Derecho, por cuanto
dichas instalaciones, ejecutadas en contradicción con el
proyecto y la normativa aplicable, no podrán ser legalizadas
por el Ayuntamiento de Pozuelo, so pena de verse afectado por nuevos
recursos judiciales.
Modificaciones realizadas de forma tan chapucera
que ya están manifestándose desperfectos, goteras
y humedades, cuya necesaria reparación vendrá a encarecer
aun más una obra de características únicas,
desvirtuada al final de su ejecución por una negligente actuación
que la encareció, deterioró y retrasó, cuyos
nefastos resultados están poniendo en evidencia ante los
ojos de todos, la falsedad de los argumentos esgrimidos por el párroco
para intentar justificar a toda costa mi sustitución al frente
de la misma.
Es por todo ello que, ante la demostrada incapacidad
y falta de voluntad por parte de mi sobrino y párroco para
el diálogo, apelo a la bondad de Su Eminencia para concertar
una entrevista o reunión de trabajo, (a la que estoy dispuesto
a no asistir personalmente, sino debidamente representado, en evitación
de que la fogosidad de carácter que Dios me asignó,
unido a mi legítima indignación, pueda suponer un
obstáculo para un diálogo sereno y razonado), y en
la que pueda estudiarse detenidamente la documentación acreditativa
de mis pretensiones, y estas me sean reconocidas en Justicia, sin
tener que continuar para ello con las actuales y futuras reclamaciones
judiciales, ni con la actividad publicista y en los medios de comunicación,
para las que, en las actuales circunstancias me considero plenamente
legitimado como medio de defensa de mi dignidad, frente al cúmulo
de falsedades que sobre mi persona y mi trabajo ha vertido y sigue
vertiendo en público y en privado mi sobrino párroco,
de forma tan lamentable.
Queda, como siempre, a la espera de sus noticias
y a disposición de Su Eminencia, para cuantas aclaraciones
precise, el arquitecto autor de Santa María de Caná
en Pozuelo, que besa su anillo pastoral,
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