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Eminencia:
La irracional cerrazón que mantiene mi sobrino
para demostrar su fuerza a causa de su orgullo, potenciado por su
gran ignorancia en temas de arquitectura, sigue aumentando cada
vez más el daño que inició.
A pesar de que se cumplieron los peores augurios,
profetizados por innumerables arquitectos, técnicos, artistas
y gentes de todo tipo, mi sobrino sigue tratando patéticamente
de ocultar su torpe infamia con todo tipo de argucias pseudo legales,
que potencian más si cabe su equivocación, dañina
para tantos y, sobre todo para la indefensa iglesia cuya ejecución,
en sus manos y tras mi expulsión, retrasó, encareció
y deterioró ante los ojos de todos y permanece inacabada
en la actualidad a pesar de haber agotado el párroco los
576 millones de pesetas previstos por mi desde un principio para
la feliz conclusión de la obra completa.
Robar y mutilar, para luego matar "legalmente",
como hicieron algunos en la Santa Inquisición, está
ocurriendo hoy, aunque esta vez con un noble edificio religioso,
sobrio, económico y duradero que al final abortó mi
sobrino con su prepotente ignorancia y su injusta actuación,
que en modo alguno podrá quedar impune, contra nuestra construcción
amada y admirada por tantas personas que aportamos dinero y opiniones
escritas hasta hoy no tenidas en cuenta, que adjunto a Su Eminencia,
pues también serán buzoneadas en Pozuelo.
Este amor a mi trabajo fue compartido con multitud
de firmantes, a excepción del párroco que siempre
me restregó su desprecio por nuestra obra, que le empujó
a deshacer y hacer en ella lo que su ignorancia y protagonismo arquitectónico
le impulsa a seguir haciendo como él dice "legalmente".
Y como decimos casi todos los demás "inmoral, despectiva,
torpe y prepotentemente".
Hoy trata de legalizar su destructiva acción,
tristemente ayudado por dos compañeros del C.O.A.M., que
"también miden su talento, fuerza y orgullo por lo
que son capaces de destruir", en este caso con la ayuda
de la terrible ley recientemente surgida de "libre competencia"
y que yo llamo de "libre incompetencia". Esta ley
perjudica a la buena arquitectura y a los buenos profesionales que
no pueden competir con las ofertas de "obedientes arquitectos
carroñeros". En nuestro caso se utilizó esta
nueva ley torticeramente para amparar y justificar un acto inmoral
que llevó al progresivo encarecimiento, aborto y retraso
de nuestra querida iglesia.
Mi sobrino escribió en su artículo
EL OTRO "MILAGRO" DE CANÁ (ABC del 5-1-01):
"dicen que una iglesia está siempre en construcción",
cuando a la vista de casi todos, con su actuación, "digo
que nuestra iglesia está siempre en destrucción"
para convertirla en inagotable "mina de oro" a costa de
la generosa aportación de feligreses que desconocen la profunda
verdad y la insaciable rapiña del párroco, incluyendo
la arquitectónica.
¿Por qué a mi me exigía la rapidísima
terminación "como sea", y hoy le interesa todo
lo contrario?.
Comprendo que la habilidad de mi sobrino párroco
para conseguir dinero es una cualidad muy valorada, pero eso no
le da derecho a destruir mi obra que tantos apreciamos, menos él,
que siempre prefirió mi primer proyecto mucho más
caro, ostentoso, vulgar e inadecuado que el actual, y que por el
éxito obtenido finge admirar ante los demás .
Eminencia como casi siempre que le abro mi corazón
(que no mi cabeza, casi inexistente) me voy por las ramas y me salgo
del tema concreto, que es el siguiente:
Ruego a Su Eminencia ayude cuanto antes a mi
sobrino y párroco a no seguir con su "terrible matanza"
torpemente mantenida para demostrar su fuerza y que tanto daño
está haciendo a la indefensa y ya mutilada iglesia en sus
ignorantes manos y le aconseje por el bien de todos y el suyo propio
abandonar su irracional venganza y sus intereses personales que
antepone al resto de intereses generales: LA LOGICA TERMINACIÓN
DE LA OBRA POR SU AUTOR, EL RESPETO AL PROYECTO ORIGINAL, LA DEFENSA
Y ADECUADA ADMINISTRACIÓN DE LOS DONATIVOS Y APORTACIONES
DE LOS FELIGRESES.
Eminencia, para acabar, me remito a las palabras
que le envió hace ya dos años un admirable y querido
compañero arquitecto, católico y practicante, que
intentó sin éxito ayudar al párroco a salir
de su errónea ofuscación y que tuvo que abandonar
ante el cariz violento de un defensor de mi sobrino, denunciado
por terrorismo al Juzgado de Guardia número 26 de Madrid,
el 21-11-1999.
...... "Aquí se ha expulsado
a uno de los mejores y más honrados arquitectos de nuestro
país sin ninguna consideración ni por su obra, ni
por su carrera, ni por su salud y la obra se está destrozando.
Personas sin conocimiento quieren hacer de
arquitectos ordenando lo que les viene en gana, representantes de
la propiedad o el constructor hacen cada uno lo que más desean,
aprovechando la confusión, demacrando la iglesia".....
....... "Su Eminencia debe reponer
en su puesto con urgencia al arquitecto autor del proyecto. ya que
la caridad se ha negado téngase presente al menos la justicia.
Las injusticias son con frecuencia germen
de tremendos conflictos y éste es un asunto de justicia que
no puede esperar. concédame eminencia un poco de confianza
cuando le ruego que no subestime la importancia del tema.
Sinceramente suyo".....
Como siempre, y con la esperanza de recibir en
algún momento contestación de su Eminencia, queda
a su disposición,
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