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Arquitecto

 

Eminentísimo y Revenidísimo Monseñor
ANTONIO MARIA ROUCO VARELA
Cardenal Arzobispo de Madrid
C/. Bailén, 8
28071-MADRID

CARTA ABIERTA

Madrid, 20 de Julio de 2.001.

Eminencia:

La irracional cerrazón que mantiene mi sobrino para demostrar su fuerza a causa de su orgullo, potenciado por su gran ignorancia en temas de arquitectura, sigue aumentando cada vez más el daño que inició.

A pesar de que se cumplieron los peores augurios, profetizados por innumerables arquitectos, técnicos, artistas y gentes de todo tipo, mi sobrino sigue tratando patéticamente de ocultar su torpe infamia con todo tipo de argucias pseudo legales, que potencian más si cabe su equivocación, dañina para tantos y, sobre todo para la indefensa iglesia cuya ejecución, en sus manos y tras mi expulsión, retrasó, encareció y deterioró ante los ojos de todos y permanece inacabada en la actualidad a pesar de haber agotado el párroco los 576 millones de pesetas previstos por mi desde un principio para la feliz conclusión de la obra completa.

Robar y mutilar, para luego matar "legalmente", como hicieron algunos en la Santa Inquisición, está ocurriendo hoy, aunque esta vez con un noble edificio religioso, sobrio, económico y duradero que al final abortó mi sobrino con su prepotente ignorancia y su injusta actuación, que en modo alguno podrá quedar impune, contra nuestra construcción amada y admirada por tantas personas que aportamos dinero y opiniones escritas hasta hoy no tenidas en cuenta, que adjunto a Su Eminencia, pues también serán buzoneadas en Pozuelo.

Este amor a mi trabajo fue compartido con multitud de firmantes, a excepción del párroco que siempre me restregó su desprecio por nuestra obra, que le empujó a deshacer y hacer en ella lo que su ignorancia y protagonismo arquitectónico le impulsa a seguir haciendo como él dice "legalmente". Y como decimos casi todos los demás "inmoral, despectiva, torpe y prepotentemente".

Hoy trata de legalizar su destructiva acción, tristemente ayudado por dos compañeros del C.O.A.M., que "también miden su talento, fuerza y orgullo por lo que son capaces de destruir", en este caso con la ayuda de la terrible ley recientemente surgida de "libre competencia" y que yo llamo de "libre incompetencia". Esta ley perjudica a la buena arquitectura y a los buenos profesionales que no pueden competir con las ofertas de "obedientes arquitectos carroñeros". En nuestro caso se utilizó esta nueva ley torticeramente para amparar y justificar un acto inmoral que llevó al progresivo encarecimiento, aborto y retraso de nuestra querida iglesia.

Mi sobrino escribió en su artículo EL OTRO "MILAGRO" DE CANÁ (ABC del 5-1-01): "dicen que una iglesia está siempre en construcción", cuando a la vista de casi todos, con su actuación, "digo que nuestra iglesia está siempre en destrucción" para convertirla en inagotable "mina de oro" a costa de la generosa aportación de feligreses que desconocen la profunda verdad y la insaciable rapiña del párroco, incluyendo la arquitectónica.

¿Por qué a mi me exigía la rapidísima terminación "como sea", y hoy le interesa todo lo contrario?.

Comprendo que la habilidad de mi sobrino párroco para conseguir dinero es una cualidad muy valorada, pero eso no le da derecho a destruir mi obra que tantos apreciamos, menos él, que siempre prefirió mi primer proyecto mucho más caro, ostentoso, vulgar e inadecuado que el actual, y que por el éxito obtenido finge admirar ante los demás .

Eminencia como casi siempre que le abro mi corazón (que no mi cabeza, casi inexistente) me voy por las ramas y me salgo del tema concreto, que es el siguiente:

Ruego a Su Eminencia ayude cuanto antes a mi sobrino y párroco a no seguir con su "terrible matanza" torpemente mantenida para demostrar su fuerza y que tanto daño está haciendo a la indefensa y ya mutilada iglesia en sus ignorantes manos y le aconseje por el bien de todos y el suyo propio abandonar su irracional venganza y sus intereses personales que antepone al resto de intereses generales: LA LOGICA TERMINACIÓN DE LA OBRA POR SU AUTOR, EL RESPETO AL PROYECTO ORIGINAL, LA DEFENSA Y ADECUADA ADMINISTRACIÓN DE LOS DONATIVOS Y APORTACIONES DE LOS FELIGRESES.

Eminencia, para acabar, me remito a las palabras que le envió hace ya dos años un admirable y querido compañero arquitecto, católico y practicante, que intentó sin éxito ayudar al párroco a salir de su errónea ofuscación y que tuvo que abandonar ante el cariz violento de un defensor de mi sobrino, denunciado por terrorismo al Juzgado de Guardia número 26 de Madrid, el 21-11-1999.

...... "Aquí se ha expulsado a uno de los mejores y más honrados arquitectos de nuestro país sin ninguna consideración ni por su obra, ni por su carrera, ni por su salud y la obra se está destrozando.

Personas sin conocimiento quieren hacer de arquitectos ordenando lo que les viene en gana, representantes de la propiedad o el constructor hacen cada uno lo que más desean, aprovechando la confusión, demacrando la iglesia".....

....... "Su Eminencia debe reponer en su puesto con urgencia al arquitecto autor del proyecto. ya que la caridad se ha negado téngase presente al menos la justicia.

Las injusticias son con frecuencia germen de tremendos conflictos y éste es un asunto de justicia que no puede esperar. concédame eminencia un poco de confianza cuando le ruego que no subestime la importancia del tema.

Sinceramente suyo".....

Como siempre, y con la esperanza de recibir en algún momento contestación de su Eminencia, queda a su disposición,

P.D. Eminencia, la gran mayoría que buscamos la verdad y la justicia, cuyas opiniones y firmas le adjunto, nos atrevemos a sugerir a Su Eminencia lo siguiente:

HAGA SU EMINENCIA VERDAD UNA DE LAS MENTIRAS DEL PARROCO APARTÁNDOLE DE LAS OBRAS, COMO MINTIÓ PARA DESCARGAR SUS CULPAS QUE DESVIÓ HACIA SU "SUPERIORIDAD".

COMO DE ÉL NO HA SALIDO TODAVÍA ESTA JUSTA SOLUCIÓN, SUSTITUYALE SU EMINENCIA POR OTRO ECLESIÁSTICO ESPECIALISTA Y ASI PODRÍA DEDICARSE EXCLUSIVAMENTE EL PARROCO A SU PARROQUIA, PERMITÉNDO AL ARQUITECTO AUTOR ACABAR DIGNA Y LÓGICAMENTE SU ARQUITECTURA.